Estoica gacela;
encantos de alta escuela,
de curiosos existir
que somete mi sufrir.
Cuanta beldad, mis ojos alcanzan;
como sabuesos fieles, cazan.
A justa causa,
el viento hace la pausa;
al aire que acaricia,
de tu cuerpo, su delicia;
envidia propongo,
pues, en sueños dispongo
tu esencia, entera, mía,
más allá de la utopía.
Que escándalo de placer,
sentir tu cuerpo mover,
entre la inquietud de mis brazos,
con mi alma en cálido regazo.
Mi piel ya sucumbida,
La felicidad complacida.
Sabia la mente,
cuando al corazón escucha siempre.
¿Qué amor encuentra dicha
con amante en desdicha?
Llora bajo el sauce,
por estrafalario cauce.
¡Oh, Justa Atenea,
protectora de Ismenea!
Comparte sabiduría
con la lluvia de este día.
La verdad se eleva como estandarte,
ante mi locura por amarte.
JAP